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ORACIÓN FÚNEBRE DE PERICLES (2) |
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![]() Era (o Siglo) de Pericles: Atenas, Grecia, 461 a 431 AC
Debiera yo también desear
que las reputaciones
de tantos hombres valientes
no estuvieran en peligro
en boca de un orador único,
de tal manera que ellas suban o bajen
según si habla bien o mal.
Puesto que es duro hablar adecuadamente,
cuando ya de entrada
se presenta la dificultad
de convencer al auditorio
que se está diciendo la verdad.
Por un lado,
el amigo a quien le son familiares
algunos hechos de la vida de estos muertos
puede pensar que varios aspectos
no han sido destacados
con la dedicación que desea
y que sabe que merecen.
Nota.- La “Oración fúnebre” de Pericles es una pieza oratoria compuesta por Pericles en honor de los caídos durante la guerra del Peloponeso. En la misma se expone el carácter democrático de Atenas y del valor de los combatientes en la defensa de los valores de libertad que inspiraron su heroísmo en la batalla. |
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ORACIÓN FÚNEBRE DE PERICLES (1) |
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![]() Era (o Siglo) de Pericles: Atenas, Grecia, 461 a 431 AC
La mayoría de mis predecesores
en este sitio
nos ha dicho que es honesto
pronunciar algunas palabras,
exigidas por la ley
durante el entierro de aquellos
que han muerto en la batalla.
Por lo que se refiere a mi mismo,
me inclino a pensar
que el valor que se ha mostrado
en hechos concretos
ya ha sido saldado suficientemente
mediante los honores,
también mostrados en hechos concretos.
Vosotros mismos podéis apreciar
lo que ellos significan
ya que están participando
de este funeral
solventado por el pueblo.
Nota.- La “Oración fúnebre” de Pericles es una pieza oratoria compuesta por Pericles en honor de los caídos durante la guerra del Peloponeso. En la misma se expone el carácter democrático de Atenas y del valor de los combatientes en la defensa de los valores de libertad que inspiraron su heroísmo en la batalla. |
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EVANGELIO SEGÚN JUAN |
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![]() Al principio ya existía la Palabra,
la Palabra se dirigía a Dios
y la Palabra era Dios:
ella al principio se dirigía a Dios.
Mediante ella se hizo todo;
sin ella no se hizo nada de lo hecho.
Ella contenía vida,
y esa vida era la luz del hombre;
esa luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la han comprendido.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan; éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz y que por él todos llegasen a la fe. No era él la luz, era sólo testigo de la luz. La luz verdadera, la que alumbra a todo hombre, estaba llegando al mundo.
En el mundo estuvo
y, aunque el mundo se hizo mediante ella,
el mundo no la conoció.
Vino a su casa
pero los suyos no la recibieron.
Pero a los que la recibieron
los hizo capaces de ser hijos de Dios.
A los que le dan su adhesión, y éstos no nacen de linaje humano, ni por impulso de la carne ni por deseo de varón, sino que nacen de Dios.
Y la Palabra se hizo hombre,
acampó* entre nosotros
y contemplamos su gloria:
gloria de Hijo único del Padre,
lleno de amor y lealtad.
De él daba testimonio Juan cuando clamaba:
-Este es de quien yo dije: El que venía detrás de mí se me ha puesto delante, porque existía antes que yo.
Porque de su plenitud
todos nosotros recibimos,
ante todo un amor que responde a su amor.
Porque la Ley se dio por medio de Moisés, el amor y la lealtad se hicieron realidad en Jesús el Mesías. A Dios nadie lo ha visto jamás; es el Hijo único, que es Dios y está al lado del Padre, quien lo ha explicado.
*.- La palabra original ha sido sustituida en la actualidad por “habitó”
Evangelio según Juan. Prólogo. Nueva Biblia Española dirigida por Luis Alonso Schökel y Juan Mateos.
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SOBRE EL GOZO DE LOS BIENES TEMPORALES |
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![]() “1.- El primer género de bienes que dijimos son los temporales: y por bienes temporales entendemos aquí riquezas, estados, oficios y otras pretensiones, e hijos, parientes, casamientos, etc.; todas las cuales son cosas de que se puede gozar la voluntad. Pero cuán vana cosa sea gozarse los hombres de las riquezas, títulos, estados, oficios y otras cosas que suelen ellos pretender, está claro, porque, si por ser el hombre más rico fuera más siervo de Dios debiérase gozar en las riquezas, pero antes le son causa que le ofenda, según lo enseña el Sabio, diciendo: Hijo, si fueres rico, no estarás libre de pecado (Eccl 11,10); que, aunque es verdad que los bienes temporales, de suyo, necesariamente no hacen pecar, pero, porque ordinariamente con flaqueza de afición se ase el corazón del hombre a ellos y falta a Dios – lo cual es pecado (porque pecado es faltar a Dios) -, por eso dice el Sabio que no estarás libre de pecado. Que por eso el Señor las llamó en el Evangelio espinas (Mt 13,22; Lc 8,14), para dar a entender que el que las manoseare con la voluntad quedará herido de algún pecado. Y aquella exclamación que hace en el Evangelio (por San Lucas tan para temer), diciendo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de los cielos los que tienen riquezas! (Lc 18,24) – es a saber: el gozo de ellas -, bien da a entender que no se debe el hombre gozar de las riquezas, pues a tanto peligro se pone; que para apartarnos de él dijo también David: Si abundaren las riquezas, no pongáis en ellas el corazón (Ps 61,11).”
San Juan de la Cruz.- Noche activa del espíritu. |
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SOBRE EL UNIVERSO |
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![]() “Otros indicadores del desarrollo tecnológico reciente son el consumo de electricidad y el número de artículos científicos publicados, que también muestran crecimiento exponencial, con tiempos de duplicación menores de 40 años. No hay indicios de que el desarrollo científico y tecnológico se vaya a frenar y a detenerse en el futuro próximo –ciertamente no en la época de Star Trek, que se supone que ocurre en un futuro no muy lejano-. Pero si el crecimiento de población y el consumo de electricidad siguen al ritmo actual, en el año 2600 la población mundial se estará tocando hombro con hombro, y el consumo de electricidad hará que la Tierra se ponga al rojo vivo.
Si se pusieran en fila todos los nuevos libros publicados, nos deberíamos desplazar a ciento cincuenta kilómetros por hora para mantenernos al frente de la hilera. Naturalmente, en el año 2600 los nuevos trabajos científicos y artísticos tendrán formato electrónico en vez de ser libros y revistas. Sin embargo, si continuara el crecimiento exponencial, se publicarían diez artículos por segundo en mi especialidad de física teórica, y no tendría tiempo de leerlos.
Claramente, el crecimiento exponencial actual no puede continuar indefinidamente. Por lo tanto, ¿qué va a ocurrir? Una posibilidad es que nos autodestruyamos completamente provocando algún desastre, como por ejemplo una guerra nuclear. Sería una triste ironía que el motivo por el cual no hemos sido contactados por extraterrestres fuera que cuando una civilización alcanza nuestro estadio de desarrollo deviene inestable y se autodestruye. Sin embargo, soy optimista. No creo que la especie humana haya llegado tan lejos sólo para eliminarse a sí misma cuando las cosas se están poniendo interesantes.” |
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SÓLO LA MAR |
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![]() “Conozco desde muy chico la copla de un fandanguillo que declara:
Yo no le temo a remar
que yo remar remaría,
lo que le temo es al viento
que sale de la bahía.
El viento de la bahía, el milenario de los fenicios, los griegos, los árabes… Nuestro mismo viento de ahora: el levante. El mismo viento aquel de los días colegiales, de las novias en las azoteas, de las rabonas playeras en las dunas. El viento, el viento de Cádiz. El viento enloquecedor, acelerador de la sangre de todos los asomados a estas orillas, que se presenta así, casi sin aviso, atravesando de una punta a otra las calles, los entubados callejones. Azotador, sobre todo de las palmeras y más aun cuando están cercanas de algún muro y se oyen los palmetazos como contra unas espaldas de piedra. Sólo los impasibles dragos centenarios de Cádiz, rígidos y de broncíneas espadas, lo aguantan. Él es el mismo viento amante erótico de las azoteas, los tendederos de las ropas colgadas, que las hincha habitándolas a su paso, haciendo de los pantalones y camisas verdaderos personajes inflados contra el cielo. El levante arremolina los papeles arrojados a las calles y plazas, lanzando las hojas del otoño contra las puertas y los zaguanes, en donde las almacena. <Ha llegado el levante>, anuncia la gente. Viene de allá, del Estrecho, de África. Se oculta, sabe Dios en que cueva submarina o quién sabe en qué torre invisible, de donde se escapa o sale hacia las cuatro de la tarde, empujando, a veces, el mar de las orillas, alejándolo, dejándole al descubierto una barra ondulada, llena de bandas azules, entremezcladas, en las que tiemblan, chispeando, mínimos pececillos, que no pudieron retirarse. Yo no supe nunca donde estaba el levante, en donde se escondía, pero tenía miedo de que un día, al doblar una esquina cualquiera hacia la playa, me arrebatase, alzándome del suelo, llevándome, sabe Dios si más allá de Tarifa, hacia Ceuta y Melilla, hacia las arenas del Sáhara. No sé. Así y todo, creo que yo no he tenido mucho miedo. Su mismo nombre –el levante- siempre me gustó, considerándolo un arrebatado y misterioso ser que aparecía con frecuencia en la bahía, electrizándolo todo.”
Rafael Alberti.- La arboleda perdida
P.D.- El texto está recogido de la excelente edición de María Asunción Mateo que lleva por título el presente encabezado. |
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SAGA DE EGIL SKALLAGRÍMSSON |
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![]() 61.- Egil, salvado
El rey Eirík permaneció sentado, erguido, mientras Egil recitaba el poema, y clavaba su mirada en él; cuando concluyó la drápa dijo el rey: <Muy bien has dicho tu poema; ya he decidido, Arinbjörn, cómo arreglar el pleito entre Egil y yo. Has defendido con mucha vehemencia el caso de Egil, y te has arriesgado a tener dificultades conmigo; ahora, por ti, haré lo que has pedido; Egil saldrá sin daño de mi vista. Tú, Egil, apresura tu viaje y, cuando salgas de esta sala, no vuelvas nunca más ante mi vista o la de mis hijos, nunca te enfrentes a mí o a mi gente. Esta vez te regalo tu cabeza, pues la pusiste a mi merced y no quiero cometer un crimen en ti; pero a fe que has de saber que esto no es la reconciliación conmigo ni con mis hijos ni con ninguno de nuestros parientes que desee tomar venganza.>
Entonces dijo Egil:
No me incomoda
que aunque yo sea feo
me regale le rey
del yelmo el apoyo
¿dónde hubo alguno
que de rey tan noble
hubiera alcanzado
la vida cual don?
Snorri Sturluson.- La saga de Egil Skallagrímsson
P.D.- No todos los expertos en literatura están de acuerdo en señalar a Snorri Sturluson como autor de esta saga medieval. De hecho no son pocos los que la consideran anónima y producto de una extensa narración oral que se pulió durante generaciones hasta aparecer en formato de escritura en el siglo XIII. |
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DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO |
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![]() Juan Ramón Jiménez
Walt Whitman
-PERO, ¿de veras quiere usted ver la casa de Whitman mejor que la de Roosevelt? ¡Nadie me ha pedido nunca tal cosa…!
…La casa es pequeña y amarilla, y está junto a la vía férrea, como la casa de un guardagujas, en una praderita verde limitada de piedrecillas con cal, bajo un solo árbol. En torno, el llano inmenso se ofrece al viento, que lo barre y nos barre, y deja mondo el mármol tosco y humilde que le dice a los trenes:
To mark the birthplace of
Walt Whitman
The good gray poet
Born may, 31-1819
Erected by de Colonial Society
Of Huntingion in 1905
Como el estanciero no parece que está, doy vueltas a la casa, intentando ver algo por sus ventanuchos… De pronto, un hombre alto, lento y barbudo, en camisa y con sombrero ancho, como el retrato juvenil de Whitman, viene -¿de dónde?- y me dice, apoyado en su barra de hierro, que no sabe quién es Whitman, que él es polaco, que la casa es suya y que no tiene ganas de enseñársela a nadie. Y, encojiéndose, se mete dentro, por la puertecita que parece de juguete.
Soledad y frio. Pasa un tren, contra el viento. El sol, grana un instante, se muere tras el bosque bajo, y en la charca verde y un poco sangrienta que bordeamos, silban, en el silencio enorme, innumerables sapos.
Juan Ramón Jiménez.- Diario de un poeta recién casado. |
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